jueves, 19 de julio de 2012

Tiempo sin espacio (... distancia que no veo)

A veces me da la impresión de que tan solo nos separa una delgada pared (así de asombrosa la imaginación). Te imagino en tu espacio, allí tan cerca, al otro lado, el cual en ocasiones creo inmenso, amplio, lleno de emociones, en otras creo que es pequeño, lejano del mundo, un sitio ajeno, acogedor, tan solo tuyo… guardando un equilibrio entre tú, la música y tus ilusiones. Supongo que de cierta forma es así según sea tu estado de ánimo. Mírame aquí haciendo una armazón de tu existencia. … yo por mi lado, un tanto de la misma manera. A veces quisiera tan solo acercarme a esa pared y escucharte del otro lado, saber que estas pegado a ella y susurrarme desde allí; oírte decir que todo va bien, que aunque nuestras vidas a ratos de complican, otras se descomponen, que aunque muchas veces nos sentimos felices, bien acompañados o simplemente disfrutamos de nuestra soledad. Ambos estamos juntos, que nos acompañamos y apoyamos. Que no nos olvidamos. Que tan solo nos encontramos en otro punto de la pared.                                                                                  Sí, solo hay una pared, esa que no nos deja vernos, escucharnos cuando lo necesitamos, que nos limita de  sentir ese contacto físico tan substancial y urgente a veces como lo es una mirada, una caricia, una sonrisa, un abrazo o… un beso.
Hace poco quería contarte muchas cosas. De todo; de un día alegre, una visita, un enojo, de tantas emociones. El caso es que pensé: “por la noche le contaré”. Llego la noche y me sentía casada, más no tanto como para no escribir un breve y un minucioso correo, y sin embargo no lo hice y me dije que al día siguiente te escribiría.
Paso el siguiente día y no sé cuantos más. Recordé que tiempos atrás me moría por escribirte a diario, y si mal no estoy nuestra comunicación era  mucho más frecuente. No era falta de tiempo. No entendí que pasaba, no es que no me acordara de ti o que no te quisiera escribir, tampoco era el tedio de alguna rutina o aburrimiento. Esto me hizo detenerme en seco y pensé que, de pronto ya no sabía cómo o que decirte y antes de pasar a pensar otra cosa que considero hubiera sido un tremendo error, reflexione en algunos recuerdos inolvidables que compartimos y me di cuenta de que, en realidad tenía miedo de algo que en estos momentos no soy capaz de explicar.
Entre  – tu y yo-  hay una amistad sin falsedades, sin condiciones, orgullos absurdos; es espontanea, con muchas interrogantes pero sin necesidad de respuestas, sin esas pretensiones que suelen alejarnos del espacio (mundo, futuro, destino) deseado. Una extraña alegría de compartir nuestras vidas tan distintas y en común a la vez.
Por un momento creí desaparecer esa pared, mas mi conciencia me obliga saber que esta ahí. ¿Qué si algún día la cruzaremos o desaparecerá?, no lo sé…

Concluyo entonces que me da lo mismo que sea un gigantesco muro, un abismo o una galaxia. Me quedaré pegada a esta impalpable pared para que recuerdes que siempre estaré aquí.

lilo

No hay comentarios:

Publicar un comentario